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domingo, 22 de enero de 2017

Día de Enero

Entregar sin pautas.
No confundir el ego con los límites.
El ego quiere y codicia, los límites nos cuidan y validan.
Diferenciar nuestros dolores y miedos, prestar atención de donde vienen y para qué sirven.
No hundirse en la culpa. Aceptar y reparar.
Dentro del corazón están los momentos y acciones que se necesitan para estar en paz.
Tomar el amor de tantos y hacerlo florecer.
Calma esas expectativas de tv.
Amar si se quiere amar, pero no exigir más.
Y en especial, confiar.
No buscar donde no hay nada que encontrar, así sólo se terminará construyendo y encontrando.
Respira y confía, la evidencia es infinita.

miércoles, 22 de junio de 2016

Pasos que se escuchan

Menos currículum, más experiencias.
Menos palabras, más silencios.
Menos marchar, más pausar.
Menos dirigir, más recibir.
Menos ego, más corazón.
Más caminar sin saber que encontrar, sin que el alma exija. Esa es la mejor forma de entregar. Observando, sonriendo, mirando a los ojos en silencio.
Descubrir que no necesitamos nada a cambio, que la entrega es sólo entrega libre y sin dueño, que el sentido es quien guía sin alardear su llegada.
La semilla trascenderá algún día, lejos o cerca de su agricultor, regalando una flor donde se encuentre. Su campo será el más fértil pero no el más floreado. Ve florecer los otros campos y así florece su corazón.
La huella del paso firme es silenciosa.

viernes, 3 de octubre de 2014

Soy mucho menos lo que sé, que lo que siento.

Emociones me recuerdan que vivo, que giro en espiral, que no todo es para entender. Le recuerdan a mi cuerpo que está vivo, que hay cosas que duelen, otras que enerven, y muchas que hacen vibrar cada rincón del ser.
Y las explicaciones quedan cortas, cuando cuenta te das que al final, todos nos componemos de lo mismo y todos tenemos derecho a vivir nuestras emociones. ¿Y qué hay del apego? hermoso vínculo en la vida, doloroso cuando se pierde. ¿Y quién soy para atar? Soy todo aquello que no puedo llamar mio, ¡como le cuesta entender al ego!. 

Al final, en la ambivalencia emocional, no queda más que aceptar, que agradecer y seguir el camino, confiando y sin apurarse. Quiero aceptar (que no es lo mismo que rendirse) y dejar ir aquello que hiere, aquello que aún no se desprende del corazón. Quiero confiar (que no es lo mismo que dejarse pisar) y dejar que entre todo lo que sana, aquello que no se clavará en el corazón pero sí lo mimará. 

No puedo odiar a quien decide amar. No puedo odiar a quien no ama, y menos al que no me ama. Pero vaya que duele cuando no hay reciprocidad, y es eso lo que cuesta aceptar.

Pero de algo estoy segura, y es que todo tope de caminos entrega aprendizajes, entrega emociones, entrega vida. Y de otra cosa estoy segura, y es que tengo el infinito temor de no haber aportado a los otros en los topes de caminos: temo olvidar y temo que me olviden. 



¿Será que en el temor habrá amor?.

Ho'oponopono: lo siento (acepto), perdóname (espero entiendas), gracias (por todo lo entregado), te amo (como ser que eres), te dejo ir y me permito continuar.