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domingo, 22 de enero de 2017

Día de Enero

Entregar sin pautas.
No confundir el ego con los límites.
El ego quiere y codicia, los límites nos cuidan y validan.
Diferenciar nuestros dolores y miedos, prestar atención de donde vienen y para qué sirven.
No hundirse en la culpa. Aceptar y reparar.
Dentro del corazón están los momentos y acciones que se necesitan para estar en paz.
Tomar el amor de tantos y hacerlo florecer.
Calma esas expectativas de tv.
Amar si se quiere amar, pero no exigir más.
Y en especial, confiar.
No buscar donde no hay nada que encontrar, así sólo se terminará construyendo y encontrando.
Respira y confía, la evidencia es infinita.

domingo, 2 de octubre de 2016

Espirales y Ciclos

Hoy hago una pausa.
Hoy respiro y suelto.
Dejo que el sol me vuelva a inundar.
Dejo a mis temores conversar,
sin juicios, sin peros, con aceptación y cariño.

Permito lágrimas de tranquilidad y liviandad.
Me dejo abrazar por todos los que me ven,
los que me muestran aun cuando no me permito ver.
Y aquí estoy, me veo.

Me acepto y me quiero.
Me felicito por tanto y me animo a seguir.
Me dejo caer cuando sea necesario y me ayudo a crecer.
Me respeto y admiro.
Me vivo para vivir.

Me entrego al amor y a la esperanza del hoy.
Recobro la energía para terminar lo empezado y animarme a lo inesperado.
Respeto la pausa, la nada y el silencio.
No juzgo los miedos, pero los suelto y agradezco,
y es que en alguna parte de ellos aprendí, buen viaje.

Dejo la pausa y vuelo al otro movimiento.

miércoles, 22 de junio de 2016

Pasos que se escuchan

Menos currículum, más experiencias.
Menos palabras, más silencios.
Menos marchar, más pausar.
Menos dirigir, más recibir.
Menos ego, más corazón.
Más caminar sin saber que encontrar, sin que el alma exija. Esa es la mejor forma de entregar. Observando, sonriendo, mirando a los ojos en silencio.
Descubrir que no necesitamos nada a cambio, que la entrega es sólo entrega libre y sin dueño, que el sentido es quien guía sin alardear su llegada.
La semilla trascenderá algún día, lejos o cerca de su agricultor, regalando una flor donde se encuentre. Su campo será el más fértil pero no el más floreado. Ve florecer los otros campos y así florece su corazón.
La huella del paso firme es silenciosa.

domingo, 5 de junio de 2016

sin cadenas

Hoy narraré en primera persona, porque este es mi viaje.

No he hecho más que viajar, descubrir y hasta naufragar.
Y es hora de recordar que las cadenas se tienen que quebrar,
cadenas del alma que te atan a momentos, personas, miedos, lugares y cuánto más.

Debo mi vida a esta vida,
a mi propio mapa, trazado.
Fuerza y delicadeza, aún sigo aquí.

Estoy para ti, pero no como quieres que esté.
Y no me ataré, no me irritaré.
Sin cadenas, sonriendo o llorando, seguiré.

Gracias pero no.
"No" igual de valioso que un "Sí".
Variando rumbos con esas sílabas me encontrarán.

¿Dónde?
Allá sabré.


lunes, 23 de mayo de 2016

Más de lo mismo

Mundos caminan todos los días.
Se tropiezan, se saludan, se ignoran, se abrazan.

Pero realmente no saben.
Jamás podrán penetrar totalmente en el otro.
Quizás construyan otros juntos, pero jamás serán uno.

Y nadie sabe que hay dentro de ellos,
con suerte una pincelada conocen ellos mismos.
Que impotencia.
¿Qué haremos?

Aceptar que no se tiene el control del otro.
Es nuestra misión de vida.

¡Que buena noticia!
Que tristeza, que rabia, que incertidumbre hay dentro.

Y temo que el amor no alcance.
Nunca he sido una optimista.
Muero de miedo.

Buscar el camino para acariciar, pero sin dejar el mundo.
Incompatible misión. Agotadora.

Desastre con patas que sólo sabe escribir.
¿Cuándo los mundos dormirán?

miércoles, 30 de marzo de 2016

yo también

Volver a confiar.
Volver a organizar el calendario.
Volver a aceptar.

El temor está.
Pero también tú estás.

Tenía mucho para escribir, pero esta noche prefiero cantar.

lunes, 19 de octubre de 2015

el reto más grande

Me toca guardar la capa de superhéroe.
Capa que llevo planchando hace mucho, porque es mucho lo que veo y sueño.
Pero es poco lo que puedo, más bien, debo.
Y es allí cuando la propia capa empieza a tirar, empieza a molestar, empieza a dañar.
Es allí cuando quiere salir volando, como queriendo escapar de mi espalda, como queriendo dejarme a un lado.

Se abre un mundo de posibilidades, pero asusta el hecho de no sentir más el peso.
No es que no quiera, es que es raro. Es casi un proceso de duelo.
Pero de la crisis es el cambio, pronuncio, y cuesta.
No es resignación, es aceptación (vuelvo a pronunciar), y cuesta.

Y me siento pequeña sin ella.
Y quiero sentir que no la necesito para sentirme grande.
Y me siento frágil, y eso no tiene porqué ser malo.
Y necesito un abrazo, no una capa.

Un aprendizaje viene como es de costumbre en cada desafío.
Esta vez tengo que aprender nuevas pautas, nuevas formas.
Debo experimentar, de a poco, porque es mucho lo que veo y sueño.
Debo equilibrar, porque por más que guarde la capa, no desaparecerá.

Si estas letras pudiesen sentir, sabrían lo que cuesta.
Pero ahí está, la capa animándome y pidiéndome que esta vez lo haga por mi.


viernes, 3 de octubre de 2014

Soy mucho menos lo que sé, que lo que siento.

Emociones me recuerdan que vivo, que giro en espiral, que no todo es para entender. Le recuerdan a mi cuerpo que está vivo, que hay cosas que duelen, otras que enerven, y muchas que hacen vibrar cada rincón del ser.
Y las explicaciones quedan cortas, cuando cuenta te das que al final, todos nos componemos de lo mismo y todos tenemos derecho a vivir nuestras emociones. ¿Y qué hay del apego? hermoso vínculo en la vida, doloroso cuando se pierde. ¿Y quién soy para atar? Soy todo aquello que no puedo llamar mio, ¡como le cuesta entender al ego!. 

Al final, en la ambivalencia emocional, no queda más que aceptar, que agradecer y seguir el camino, confiando y sin apurarse. Quiero aceptar (que no es lo mismo que rendirse) y dejar ir aquello que hiere, aquello que aún no se desprende del corazón. Quiero confiar (que no es lo mismo que dejarse pisar) y dejar que entre todo lo que sana, aquello que no se clavará en el corazón pero sí lo mimará. 

No puedo odiar a quien decide amar. No puedo odiar a quien no ama, y menos al que no me ama. Pero vaya que duele cuando no hay reciprocidad, y es eso lo que cuesta aceptar.

Pero de algo estoy segura, y es que todo tope de caminos entrega aprendizajes, entrega emociones, entrega vida. Y de otra cosa estoy segura, y es que tengo el infinito temor de no haber aportado a los otros en los topes de caminos: temo olvidar y temo que me olviden. 



¿Será que en el temor habrá amor?.

Ho'oponopono: lo siento (acepto), perdóname (espero entiendas), gracias (por todo lo entregado), te amo (como ser que eres), te dejo ir y me permito continuar.