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martes, 23 de agosto de 2016

pequeño fragmento

Cerrar los ojos y respirar.
Confiar en la mirada, en el palpitar.
Ser el más bello de los misterios.

Crece el interior y crece el corazón.
Nuevas puertas se abren y de todo traen:
Goce, respuestas, desafíos, temores y sueños.

Detener el ruido de la ciudad con una mano.
Amplificar el poder de la humanidad con un suspiro.
Viajar en la emoción con un silencio.

Amar en cada transformación, en cada rincón, en sus infinitas formas.
Dejarse llevar y dar vida a lo que en cada paso se crea.
Ser la más bella de las certezas.

miércoles, 22 de junio de 2016

Pasos que se escuchan

Menos currículum, más experiencias.
Menos palabras, más silencios.
Menos marchar, más pausar.
Menos dirigir, más recibir.
Menos ego, más corazón.
Más caminar sin saber que encontrar, sin que el alma exija. Esa es la mejor forma de entregar. Observando, sonriendo, mirando a los ojos en silencio.
Descubrir que no necesitamos nada a cambio, que la entrega es sólo entrega libre y sin dueño, que el sentido es quien guía sin alardear su llegada.
La semilla trascenderá algún día, lejos o cerca de su agricultor, regalando una flor donde se encuentre. Su campo será el más fértil pero no el más floreado. Ve florecer los otros campos y así florece su corazón.
La huella del paso firme es silenciosa.

miércoles, 30 de marzo de 2016

yo también

Volver a confiar.
Volver a organizar el calendario.
Volver a aceptar.

El temor está.
Pero también tú estás.

Tenía mucho para escribir, pero esta noche prefiero cantar.

viernes, 4 de marzo de 2016

me quedé sin frenos

Se está arriba y luego se baja.
¿Quién no lo sabe? Dirán.

Pero no está de más volverlo a vivir.
No es que no crea que no se avanza, al contrario.
Oscilamos, pero cuesta arriba.

Una especie de subir y bajar sin dejar de subir por más que el descenso sea profundo.
Y a través de las colinas vamos caminando, tropezando y saltando.
Vamos equilibrando y reconociendo el valor de cada momento.


El valor de este fastidio ahora mismo.
Fastidio personal de haberme sentido flotando hasta descender y encontrarme con mi propio fastidio.
Y que rico es sentirlo, pues me recuerda porqué quiero seguir escalando.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

De cuando en vez

Parece que nos topamos con caminos conocidos,
que comparten huellas y senderos con otros ya "recorridos".
Tal vez sea el mismo, cambiado por el agua y el viento.
Tal vez sea el mismo, cambiados nosotros pero siendo los mismos.

Ya no sé si creer en las casualidades,
y cada vez más me asusta pensar en ellas como desafíos.
Puestos una y otra vez por la vida, o lo que sea.
Y aquella incertidumbre se asoma.

Y ya cuando las palabras dejan de rimar, me pregunto.

¿Y si cambio la manera de leer el guión?

Le diría adiós al más de lo mismo.

¿Le diría adiós al más de lo mismo?

Si cambio la manera de actuar el guión.

lunes, 19 de octubre de 2015

el reto más grande

Me toca guardar la capa de superhéroe.
Capa que llevo planchando hace mucho, porque es mucho lo que veo y sueño.
Pero es poco lo que puedo, más bien, debo.
Y es allí cuando la propia capa empieza a tirar, empieza a molestar, empieza a dañar.
Es allí cuando quiere salir volando, como queriendo escapar de mi espalda, como queriendo dejarme a un lado.

Se abre un mundo de posibilidades, pero asusta el hecho de no sentir más el peso.
No es que no quiera, es que es raro. Es casi un proceso de duelo.
Pero de la crisis es el cambio, pronuncio, y cuesta.
No es resignación, es aceptación (vuelvo a pronunciar), y cuesta.

Y me siento pequeña sin ella.
Y quiero sentir que no la necesito para sentirme grande.
Y me siento frágil, y eso no tiene porqué ser malo.
Y necesito un abrazo, no una capa.

Un aprendizaje viene como es de costumbre en cada desafío.
Esta vez tengo que aprender nuevas pautas, nuevas formas.
Debo experimentar, de a poco, porque es mucho lo que veo y sueño.
Debo equilibrar, porque por más que guarde la capa, no desaparecerá.

Si estas letras pudiesen sentir, sabrían lo que cuesta.
Pero ahí está, la capa animándome y pidiéndome que esta vez lo haga por mi.


viernes, 9 de octubre de 2015

De vez en cuando

Algunas madrugadas pienso que existen dudas que no queremos ver.
Que nos aferramos, quien sabe a qué.
Que nos engañamos, quien sabe por qué.
En realidad sí sabemos.
Nos aferramos al control y nos engañamos por el temor.

Y es que a la vez, no sabemos que hay después.
Tal vez nos aclaremos, tal vez no.
Pero ahí están, las ganas de conseguirlo, de no dejar el brazo torcer aunque en realidad ya lo estemos haciendo.

Ahí estamos, caminando por las dudas.
Por las aventuras.
Por los desafíos.
Por los aprendizajes.
Por el miedo y el coraje.

Pienso que, lo importante al final, es que estamos.

domingo, 7 de junio de 2015

¿Y qué más queda?
Agradecer.

Agradecida estoy, de cada sonrisa, de cada linda declaración. Agradezco el cariño, todo.
Incluso aquél del que huyo, de aquél al que juzgo, de aquél que aún no descubro.
Agradezco su tiempo y no tiempo. Agradezco el cruce de caminos: 20 años, 10 años, 5 años, 1 año, meses, semanas, días, horas, minutos y segundos. 

Agradezco las experiencias, los momentos. Y por más difícil que sea, agradezco aquellos no tan gratos, que me llevan a valorar los muy gratos, que me llevan a detenerme y mirar, que me llevan a desafiarme y aprender. 

Agradezco sentir. 

viernes, 3 de octubre de 2014

Soy mucho menos lo que sé, que lo que siento.

Emociones me recuerdan que vivo, que giro en espiral, que no todo es para entender. Le recuerdan a mi cuerpo que está vivo, que hay cosas que duelen, otras que enerven, y muchas que hacen vibrar cada rincón del ser.
Y las explicaciones quedan cortas, cuando cuenta te das que al final, todos nos componemos de lo mismo y todos tenemos derecho a vivir nuestras emociones. ¿Y qué hay del apego? hermoso vínculo en la vida, doloroso cuando se pierde. ¿Y quién soy para atar? Soy todo aquello que no puedo llamar mio, ¡como le cuesta entender al ego!. 

Al final, en la ambivalencia emocional, no queda más que aceptar, que agradecer y seguir el camino, confiando y sin apurarse. Quiero aceptar (que no es lo mismo que rendirse) y dejar ir aquello que hiere, aquello que aún no se desprende del corazón. Quiero confiar (que no es lo mismo que dejarse pisar) y dejar que entre todo lo que sana, aquello que no se clavará en el corazón pero sí lo mimará. 

No puedo odiar a quien decide amar. No puedo odiar a quien no ama, y menos al que no me ama. Pero vaya que duele cuando no hay reciprocidad, y es eso lo que cuesta aceptar.

Pero de algo estoy segura, y es que todo tope de caminos entrega aprendizajes, entrega emociones, entrega vida. Y de otra cosa estoy segura, y es que tengo el infinito temor de no haber aportado a los otros en los topes de caminos: temo olvidar y temo que me olviden. 



¿Será que en el temor habrá amor?.

Ho'oponopono: lo siento (acepto), perdóname (espero entiendas), gracias (por todo lo entregado), te amo (como ser que eres), te dejo ir y me permito continuar.

domingo, 13 de abril de 2014

Idear

La idea es mirar, mirarse.
La idea es volver hacia uno, esperando por aquella respuesta.
La idea es que sonrías, a ti mismo,
que no te avergüences, que no te desilusiones.
Que confíes en todo aquello que has hecho,
y poder dormir tranquilo en cualquier noche de invierno.

La idea no es ser perfecto, no.
La idea es hacer de los errores la oportunidad perfecta.
La idea es crecer, contigo mismo,
es creer en ti, es dar lo mejor de si.
Que no calles lo que mueres por decir,
que no te pases a llevar, que una máscara no se apodere de ti.

La idea es llevar la teoría a la práctica. Es releer, pero en primera persona, esta vez.