Mostrando entradas con la etiqueta entrega. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta entrega. Mostrar todas las entradas

sábado, 5 de agosto de 2017

versos libres (por amor)

Cerrar los ojos y sentir la emoción, del preciso instante, de la calma profunda y el latir bombante. 

Entrega genuina del estar y ser. Intercambio profundo que trasciende cada día los límites autoimpuestos. 

Camino lado a lado, hacia el crecimiento y entendimiento. Pasos que muestran una vida donde la base es el amor. 

Los retos más grandes surgen al mirarse, la necesidad de ser fuera de un otro, permitirá abrir los ojos para encontrarse con ese otro.

Verdadera mirada, la que es capaz de conmover más allá del momento, que es capaz de ser percibida por quienes observan aquella escena. 

Oportuno silencio que regala el lenguaje. aquél que trasciende culturas y lenguas.
Aquél que verdaderamente nos (re)conecta.

domingo, 28 de mayo de 2017

Suspiro

En el caminar, en el correr y en el pausar.
Allí me encontrarás.
Tal vez en silencio o tal vez con palabras.
Tal vez en quietud o tal vez lejos de mi.
Me encontrarás porque, aún en esta loca ciudad, mi centro eres tú.
Y hoy no sé que escribir, digamos que sólo puedo sentir. Sentir lo indescriptible, lo mágico y natural. Aquello que sólo una mirada puede expresar, que la respiración puede traspasar y la caricia emocionar.
Y mi mano está, para apretarla y danzar. En los supuestos y sorpresas de la vida. En los misterios del porvenir, donde la certeza es el amor y el regalo, el sonido de aquella canción. Nuestra canción.

domingo, 22 de enero de 2017

Día de Enero

Entregar sin pautas.
No confundir el ego con los límites.
El ego quiere y codicia, los límites nos cuidan y validan.
Diferenciar nuestros dolores y miedos, prestar atención de donde vienen y para qué sirven.
No hundirse en la culpa. Aceptar y reparar.
Dentro del corazón están los momentos y acciones que se necesitan para estar en paz.
Tomar el amor de tantos y hacerlo florecer.
Calma esas expectativas de tv.
Amar si se quiere amar, pero no exigir más.
Y en especial, confiar.
No buscar donde no hay nada que encontrar, así sólo se terminará construyendo y encontrando.
Respira y confía, la evidencia es infinita.

miércoles, 22 de junio de 2016

Pasos que se escuchan

Menos currículum, más experiencias.
Menos palabras, más silencios.
Menos marchar, más pausar.
Menos dirigir, más recibir.
Menos ego, más corazón.
Más caminar sin saber que encontrar, sin que el alma exija. Esa es la mejor forma de entregar. Observando, sonriendo, mirando a los ojos en silencio.
Descubrir que no necesitamos nada a cambio, que la entrega es sólo entrega libre y sin dueño, que el sentido es quien guía sin alardear su llegada.
La semilla trascenderá algún día, lejos o cerca de su agricultor, regalando una flor donde se encuentre. Su campo será el más fértil pero no el más floreado. Ve florecer los otros campos y así florece su corazón.
La huella del paso firme es silenciosa.

domingo, 5 de junio de 2016

sin cadenas

Hoy narraré en primera persona, porque este es mi viaje.

No he hecho más que viajar, descubrir y hasta naufragar.
Y es hora de recordar que las cadenas se tienen que quebrar,
cadenas del alma que te atan a momentos, personas, miedos, lugares y cuánto más.

Debo mi vida a esta vida,
a mi propio mapa, trazado.
Fuerza y delicadeza, aún sigo aquí.

Estoy para ti, pero no como quieres que esté.
Y no me ataré, no me irritaré.
Sin cadenas, sonriendo o llorando, seguiré.

Gracias pero no.
"No" igual de valioso que un "Sí".
Variando rumbos con esas sílabas me encontrarán.

¿Dónde?
Allá sabré.


viernes, 17 de abril de 2015

Entrega


Desde el corazón.

Intento, camino, procedo.
En la sonrisa, en la mirada, entrego.
En el silencio, en el abrazo, entregas.

Recibimos como parte de la entrega.
Caminas y entregas, el sol calienta y la noche muestra.
No sé que sucede adentro,
si me permites, lo comparto con gusto.

Tropiezo, y entrego.

viernes, 3 de octubre de 2014

Soy mucho menos lo que sé, que lo que siento.

Emociones me recuerdan que vivo, que giro en espiral, que no todo es para entender. Le recuerdan a mi cuerpo que está vivo, que hay cosas que duelen, otras que enerven, y muchas que hacen vibrar cada rincón del ser.
Y las explicaciones quedan cortas, cuando cuenta te das que al final, todos nos componemos de lo mismo y todos tenemos derecho a vivir nuestras emociones. ¿Y qué hay del apego? hermoso vínculo en la vida, doloroso cuando se pierde. ¿Y quién soy para atar? Soy todo aquello que no puedo llamar mio, ¡como le cuesta entender al ego!. 

Al final, en la ambivalencia emocional, no queda más que aceptar, que agradecer y seguir el camino, confiando y sin apurarse. Quiero aceptar (que no es lo mismo que rendirse) y dejar ir aquello que hiere, aquello que aún no se desprende del corazón. Quiero confiar (que no es lo mismo que dejarse pisar) y dejar que entre todo lo que sana, aquello que no se clavará en el corazón pero sí lo mimará. 

No puedo odiar a quien decide amar. No puedo odiar a quien no ama, y menos al que no me ama. Pero vaya que duele cuando no hay reciprocidad, y es eso lo que cuesta aceptar.

Pero de algo estoy segura, y es que todo tope de caminos entrega aprendizajes, entrega emociones, entrega vida. Y de otra cosa estoy segura, y es que tengo el infinito temor de no haber aportado a los otros en los topes de caminos: temo olvidar y temo que me olviden. 



¿Será que en el temor habrá amor?.

Ho'oponopono: lo siento (acepto), perdóname (espero entiendas), gracias (por todo lo entregado), te amo (como ser que eres), te dejo ir y me permito continuar.