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jueves, 1 de junio de 2017

Ansiedad

A ti que me aprietas.
A ti que me alejas.
A ti que controlas.
A ti que lamentas.
Por las noches de insomnio y los latidos acelerados.
Por las fantasías y las mentiras.
Por los silencios mal callados y las palabras mal usadas.
Ya no te quiero.
Porque estoy cansada de tus expectativas y temores.
Te digo adiós.
Ya no te quiero.
Porque me estanco en el pálpito infundado.
Te digo adiós.
Ya no te quiero.
Porque me llevas al sufrimiento.
Te digo adiós.
Ya no te quiero.
Porque voluntad no significa control.
Te digo adiós.
Ya no te quiero.
Porque no soy víctima, y puedo respirar.
Te digo adiós.
Ya no te quiero.
Porque simplemente, tus ideas no están pasando.
Te digo adiós.
Porque hoy te externalizo y te digo adiós.

sábado, 28 de marzo de 2015

Aquí

Soltar todo lo que aprieta, soltar todo lo que obstruye.
Y fluir.
Soltar se vuelve un acto de libertad, por mi, por ti, por todos.
Te invita a bailar, a simplemente ser. 
Ser-humano.

Cuando se suelta, se puede conservar.
Sí, aquello que realmente es un regalo se puede apreciar.
¡Y es que conservar no es acaparar!
¡Y es que soltar no es desechar!
Es guardar en el corazón el momento, es amarlo y agradecerlo.
Para luego, dejar que continúe su viaje, volver a abrir el corazón y seguir.


viernes, 3 de octubre de 2014

Soy mucho menos lo que sé, que lo que siento.

Emociones me recuerdan que vivo, que giro en espiral, que no todo es para entender. Le recuerdan a mi cuerpo que está vivo, que hay cosas que duelen, otras que enerven, y muchas que hacen vibrar cada rincón del ser.
Y las explicaciones quedan cortas, cuando cuenta te das que al final, todos nos componemos de lo mismo y todos tenemos derecho a vivir nuestras emociones. ¿Y qué hay del apego? hermoso vínculo en la vida, doloroso cuando se pierde. ¿Y quién soy para atar? Soy todo aquello que no puedo llamar mio, ¡como le cuesta entender al ego!. 

Al final, en la ambivalencia emocional, no queda más que aceptar, que agradecer y seguir el camino, confiando y sin apurarse. Quiero aceptar (que no es lo mismo que rendirse) y dejar ir aquello que hiere, aquello que aún no se desprende del corazón. Quiero confiar (que no es lo mismo que dejarse pisar) y dejar que entre todo lo que sana, aquello que no se clavará en el corazón pero sí lo mimará. 

No puedo odiar a quien decide amar. No puedo odiar a quien no ama, y menos al que no me ama. Pero vaya que duele cuando no hay reciprocidad, y es eso lo que cuesta aceptar.

Pero de algo estoy segura, y es que todo tope de caminos entrega aprendizajes, entrega emociones, entrega vida. Y de otra cosa estoy segura, y es que tengo el infinito temor de no haber aportado a los otros en los topes de caminos: temo olvidar y temo que me olviden. 



¿Será que en el temor habrá amor?.

Ho'oponopono: lo siento (acepto), perdóname (espero entiendas), gracias (por todo lo entregado), te amo (como ser que eres), te dejo ir y me permito continuar.

domingo, 13 de abril de 2014

Idear

La idea es mirar, mirarse.
La idea es volver hacia uno, esperando por aquella respuesta.
La idea es que sonrías, a ti mismo,
que no te avergüences, que no te desilusiones.
Que confíes en todo aquello que has hecho,
y poder dormir tranquilo en cualquier noche de invierno.

La idea no es ser perfecto, no.
La idea es hacer de los errores la oportunidad perfecta.
La idea es crecer, contigo mismo,
es creer en ti, es dar lo mejor de si.
Que no calles lo que mueres por decir,
que no te pases a llevar, que una máscara no se apodere de ti.

La idea es llevar la teoría a la práctica. Es releer, pero en primera persona, esta vez.